Investigaciones en biomateriales exigen que el entorno del ensayo corresponda en lo posible al entorno real. Por ello se trabaja preferentemente con recipientes de medios o estufas de incubación. Para la aplicación descrita, se aplican células de la médula ósea sobre un substrato de cultivo sumergido en un líquido nutriente, sometiéndose a estímulos mecánicos cíclicos. Para ello se prescribe una temperatura ambiente de 37 ºC, una humedad del 100% y una carga cíclica (mediante un actuador Zwick) de fuerzas muy pequeñas. La fuerza se aplica mediante un émbolo que se introduce desde la parte superior de la estufa de incubación. Las probetas sumergidas en líquido nutriente se rodean de CO2 o N2 (5...8%) para regular el valor PH. Las deformaciones se encuentran entre 30 y 100 μm.